El ejército de Israel perpetró este miércoles una oleada de ataques aéreos en todo Líbano, dejando un elevado número de muertos, hospitales desbordados y posibles víctimas bajo los escombros de los edificios derrumbados.
Israel describió esta acción como la mayor campaña de ataques aéreos en este conflicto, alcanzando en tan solo 10 minutos más de 100 objetivos que calificó como centros de mando y emplazamientos militares de Hezbolá.
Los ataques tuvieron lugar en los suburbios del sur de Beirut, el sur de Líbano y el oriental Valle de la Becá.
El ejército israelí los llevó a cabo horas después de que la oficina del primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, asegurara que el reciente alto el fuego entre Estados Unidos e Irán -mediado por Pakistán- excluye el conflicto en Líbano.
«Seguimos golpeándolos con fuerza», declaró, tras asegurar que Israel está preparado para reanudar el conflicto con Irán de ser «necesario».
Irán mantiene que su propuesta de alto el fuego sí contemplaba el cese de hostilidades en Líbano, por lo que considera los ataques israelíes una violación «clara y abierta» de la tregua.
Las agencias de noticias IRNA y Fars del régimen iraní anunciaron este miércoles que se ha suspendido el paso de petroleros por el estrecho de Ormuz y el movimiento de barcos se ha detenido en este corredor marítimo clave para la exportación de crudo y otras materias primas del Golfo Pérsico.
Ambos medios atribuyeron el cierre del estrecho a los ataques de Israel contra Líbano.
Los ataques de este miércoles dejaron 182 muertos y 890 heridos según el Ministerio de Salud libanés, mientras la Defensa Civil cifró el número de fallecidos en 254 y el de heridos en 1.100.
Preguntado sobre por qué Líbano sigue recibiendo ataques israelíes, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, respondió que es «por Hezbolá», ya que «no fueron incluidos en el acuerdo», y definió la situación en Líbano como «un conflicto aparte».
«De eso también nos encargaremos. No hay problema», declaró a una periodista de la cadena estadounidense PBS.
La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, reafirmó más tarde que Líbano no forma parte del acuerdo de alto el fuego.
La guerra entre Israel y Hezbolá
Más de 1.500 personas han perdido la vida en Líbano, entre ellas 130 niños, desde el inicio de la actual guerra entre Israel y Hezbolá a principios de marzo.
Más de 1,2 millones de personas han sido desplazadas -uno de cada cinco habitantes-, la mayoría de comunidades musulmanas chiitas del sur, del oriental Valle de la Becá y de los suburbios del sur de Beirut, las zonas de influencia de Hezbolá.
Aldeas cercanas a la frontera han quedado destruidas, mientras las tropas invasoras israelíes buscan crear lo que sus autoridades denominan una «zona de seguridad de amortiguación» para destruir la infraestructura de Hezbolá y eliminar a sus combatientes.
Esto ha suscitado inquietud sobre la posibilidad de que algunas zonas puedan permanecer ocupadas incluso tras el fin de la guerra y muchos residentes tal vez nunca puedan regresar a sus hogares.
La BBC habló con Abd, residente en Beirut, cuyo hermano se encontraba entre los heridos en los ataques aéreos.
«¿Qué debería hacer la gente? No podemos hacer nada», declaró.
Tras el anuncio de un alto el fuego en la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán -conflicto que comenzó a finales de febrero- la presidencia libanesa declaró que continuaría con sus «esfuerzos para incluir a Líbano en la paz regional».
Hezbolá -que no ha reivindicado ningún ataque desde que se anunció el acuerdo- afirmó encontrarse en el «umbral de una gran victoria histórica» y advirtió a las familias desplazadas que esperaran a un anuncio formal de alto el fuego antes de intentar regresar a sus hogares.


