Varios autores describen con narrativa distinta la delgada hebra que existe entre la locura y la cordura. El autor James Jones dijo lo siguiente: «Solo hay una delgada línea roja entre el cuerdo y el loco» (de su obra La delgada línea roja). Fin de la cita.
Existe una hebra tan delgada que apenas se ve, y sin embargo sostiene todo lo que llamamos cordura.
Cuando la humanidad es sometida al peso de miedos, dogmas, presiones y verdades impuestas… esa hebra se tensa.
La emoción desbordada no es locura aún. Pero cuando la conciencia ya no puede distinguir lo que siente de lo que le obligan a creer, ahí es donde se cruza la línea.
No hay locura que nazca de la nada: hay emoción que se hizo tan grande, que la razón ya no pudo sostenerla.
Y entonces, lo que era cuerdo comienza a parecer insensato, y lo insensato se presenta como única verdad.
Esa es la hebra. Esa es la frontera. Y todos… absolutamente todos… caminamos sobre ella.
Ninguna regla, ninguna ley, ningún código tendrá jamás poder sobre los impulsos emocionales desbordados. Cuando el ser humano llega a ese estado, pierde el miedo hasta a su propia muerte.
¿Qué puede importarle entonces caer preso?
¿Un tiempo encerrado? ¿Una condena? Nada pesa ya. Mientras esto no se entienda, este sistema no se encaminará hacia un verdadero equilibrio.


