La relación entre el calentamiento global y la transformación de los ciclones tropicales en el Atlántico Norte se consolida como uno de los principales focos de la investigación climática actual, al evidenciar cómo el aumento de la temperatura oceánica está modificando la intensidad y el comportamiento de estas tormentas.
Un estudio publicado en la revista científica npj Climate and Atmospheric Science revela que el calentamiento de los océanos no solo incrementa la fuerza de los huracanes, sino que también aumenta la cantidad y la extensión de las lluvias extremas, elevando significativamente el riesgo de inundaciones en zonas costeras.
Datos de la National Oceanic and Atmospheric Administration indican que los océanos absorben cerca del 91 % del exceso de calor generado por los gases de efecto invernadero, acumulando energía que luego alimenta fenómenos climáticos más intensos.
Los expertos advierten que regiones como el Caribe podrían enfrentar huracanes más persistentes, húmedos y peligrosos, con mayor capacidad de generar inundaciones severas.
Según la investigación, por cada grado que aumenta la temperatura en el ambiente donde se forman los ciclones, las lluvias extremas pueden incrementarse en un 21 %, mientras que el área afectada crece hasta un 12.5 %.
Esto implica que los huracanes actuales no solo descargan más agua en menos tiempo, sino que también impactan zonas más amplias, aumentando el potencial de desastres.
Cambios en el comportamiento de los ciclones
El estudio, basado en el análisis de 404 ciclones entre 2001 y 2024, revela que el comportamiento de estas tormentas está cambiando en su fase tropical, las lluvias intensas se concentran más cerca del centro del ciclón.
En aguas extremadamente cálidas, como en el Caribe, los ciclones pueden crecer más y durar más tiempo. Al convertirse en sistemas post-tropicales, se expanden y distribuyen lluvias en áreas más extensas
Además, los científicos utilizaron un método innovador llamado radio dinámico basado en el viento, que permite medir con mayor precisión el tamaño real de los ciclones en cada etapa.
Un desafío para la prevención
Los investigadores destacan la urgencia de adaptar los sistemas de alerta y respuesta ante desastres, integrando modelos meteorológicos con análisis hidrológicos que permitan anticipar mejor el impacto de las lluvias.
El estudio concluye que el aumento de las precipitaciones extremas está directamente vinculado al calentamiento global, lo que plantea un reto creciente para las autoridades y comunidades vulnerables.
Con información de Infobae.
Por: Yari Araujo


