Fue un show arriesgado que no buscó complacer a todo el mundo, sino reafirmar la identidad latina en el escenario más grande del mundo. Para algunos fue aburrido por el idioma, para otros fue la mejor fiesta latina en la historia de la NFL. Bad Bunny abrió con «Tití Me Preguntó» y transformó el Levi’s Stadium en una fiesta caribeña. El escenario inspirado en «las casitas» de Puerto Rico y el mensaje de orgullo latino fueron muy poderosos.
Invitados de lujo: Las sorpresas de Lady Gaga (cantando una versión en salsa de «Die with a Smile») y Ricky Martin le dieron un balance perfecto entre el pop global y el orgullo latino.
Opiniones divididas: * Lo bueno: Se alaba la representación cultural y el atrevimiento de no hacer concesiones al idioma. Muchos famosos (como Karol G, Pedro Pascal y Residente) lo celebraron como un hito.
Lo malo: En redes sociales, sectores más tradicionales de EE. UU. y figuras como Donald Trump lo criticaron fuertemente, diciendo que no entendían las letras o que fue «demasiado político» debido al mensaje final: «Lo único más poderoso que el odio es el amor».
