El barón Freytag von Loringhoven describía a Hitler como una persona agresiva y controladora, pero que hacia el final llegó a ser amable y hasta cercano. Mientras su secretaria Traudl admitió estar fascinada por él y hablaba de su buen carácter y trato.
En un antiguo artículo de The Guardian, se contaba que el barón creía que Hitler abusaba de sustancias psicoactivas, ya que su médico personal, el Dr. Theodor Morell, también refugiado en el búnker, le administraba glucosa y otras sustancias estimulantes.
Según narraba el barón Freytag von Loringhoven, durante su estancia en el refugio, el Führer se levantaba a mediodía y cada tarde mantenía una reunión sobre la situación militar.
La importancia de su familia para Adolf Hitler
Mucho tuvo que ver su familia en la marcada personalidad de Adolf Hitler, la que hizo que se convirtiera en uno de los dictadores más despiadados y brutales de la historia. Soledad, resentimiento, autoritarismo… son señas de identidad de un pasado conformado por sus antepasados.
Antecedentes familiares
Los historiadores rastrearon los orígenes de la familia de Hitler hasta un matrimonio del siglo XVII formado por Stefan Hiedler y Agnes Capeller oriundos de Spital (Austria). Uno de sus nietos, Martin Hiedler, se casaría con Anna Maria Göschl y juntos tendrían tres hijos, entre los que se encuentra el que consideran oficialmente como el abuelo del dictador, Johann Georg Hiedler.
El testamento
Traudl Junge fue una de las principales testigos de las horas finales del dictador. Explicó que la madrugada del 28 al 29 de abril, Hitler le dictó su último testamento, tanto político como personal, y que ella transcribió cuidadosamente.
Boda en el búnker
A continuación, Hitler se casaba con su amante Eva Braun y ambas secretarias relataron cómo fueron convocadas para ver a los novios cuando emergían de la sala de mapas donde se había realizado la ceremonia. Eva Braun le mostró su anillo de compromiso a Gerda, quien le dio la enhorabuena.
El fin de la guerra
A pesar de las circunstancias, hicieron una pequeña fiesta para celebrar las nupcias, durante la cual, según explican los relatos del Servicio de Inteligencia británico MI5, Hitler le confesó a Gerda que era consciente de que la guerra estaba perdida.
En diversas entrevistas, al personal que le acompañaba en el búnker, se explicó que después de la noticia, Hitler se dirigió a ellos y les dijo que se prepararan para el final.
Confesiones de Hitler
En esa misma conversación, Hitler admitía a Gerda (en la imagen) su intención de acabar con su vida de un tiro, antes que dejarse capturar por las fuerzas militares rusas, y a Traudl, que para él la muerte era la única salida a una vida dura y a la liberación de sus numerosas preocupaciones.
La ejecución de Mussolini
La mañana del mismo 29 de abril, llegó la noticia de que Mussolini y su amante habían sido ejecutados, hecho que pudo ser determinante para el dictador en su decisión, antes de arriesgarse a tener el mismo fin.
Preparados para el fin
En diversas entrevistas, al personal que le acompañaba en el búnker, se explicó que después de la noticia, Hitler se dirigió a ellos y les dijo que se prepararan para el final.
Instrucciones finales
Empezó a dar instrucciones a sus guardaespaldas de destruir sus documentos personales y a uno de los médicos presentes, que sacrificara a su pastor alemán y al cocker spaniel de Eva Braun. Esa misma tarde, pasaba de sala en sala para dar las gracias y estrechar la mano a las diversas personas que se encontraban en el búnker con él, a excepción de sus más allegados.
Se acercan las tropas
La mañana del 30 de abril, el Ejército Rojo había llegado a Berlín, muy cerca de la cancillería del Reich y la explosión de las bombas se podía oír claramente desde el propio refugio. Según el MI5 un testimonio declaró haber oído a Eva llorar y decir “Prefiero morir aquí. No quiero escapar.”
Despedida de sus secretarias
Más tarde, Hitler y Eva se despidieron de su personal más cercano y Traudl contó cómo ella y Gerda le pidieron pastillas de veneno como las que le habían dado a los perros, a lo que Hitler, dándoselas, contestó que ojalá sus generales hubiesen sido tan valientes como ellas y que le sabía mal no tener un regalo de despedida mejor.
Últimas palabras
Según los relatos, las últimas palabras de Hitler antes de retirarse a su habitación fueron “Se acabó, adiós”, mientras que Traudl recordaba cómo Eva le había regalado su abrigo diciéndole: “Quédate con mi abrigo de piel como recuerdo”. Siempre me han gustado las mujeres bien vestidas.”
El fin del dictador
Posteriormente, en su habitación, Hitler se quitaba la vida con un disparo y Eva se tomaba una de las cápsulas de veneno que Hitler le había entregado.
La eliminación de los cuerpos
Sus cuerpos fueron trasladados a un jardín en la entrada del búnker y allí, según narró el chófer de Hitler, varias personas, entre ellas Martin Bormann, secretario privado de Hitler, y Joseph Goebbels, ministro de propaganda del Tercer Reich, rociaron los cuerpos con gasolina. Mientras ardían, se despidieron del Führer haciendo el saludo nazi.


